Ducati: el doble de métodos

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Andrea Dovizioso y Jorge Lorenzo se enzarzaron el jueves en un cruce de declaraciones lleno de reproches a raíz de la entrevista del italiano. Lo que molestó al de Palma fue que el de Forlí dijera que mantiene que su método de trabajo no funciona en Ducati, pese a haber ganado dos carreras.

Precisamente, la prueba de la República Checa demostró otra cosa: que ambos métodos funcionan y que, incluso, haciendo estrategias distintas a las habituales son capaces de lograr un brillante doblete. Por cierto, es la primera vez en su historia en la que hacen más de uno en un mismo año, pues en Mugello triunfó el mallorquín por delante del transalpino.

En Brno, Dovi cambió su manera de ir a por el triunfo. En anteriores victorias, como Qatar este año, 'dejaba' que otro tirara para conservar gomas y adelantaba al final. Así, en Losail,Márquez lideró el giro inicial; Zarco, de la 2 a la 17 y Dovi, de la 18 a la 22. Es su método habitual cuando se sabe fuerte, como ha ocurrido desde el viernes. En el trazado checo, Andrea fue en cabeza de la 1 a la 7. Dejó que Rossi le pasara y Vale mandó de la 8 a la 10, pero, el subcampeón de 2017 tomó el mando de la 11 a la 21. "Así no podía ver los puntos fuertes y débiles de los rivales, pero decidí tirar, me vi cómodo", admitió 'DesmoDovi'.

Su triunfo, además, demuestra que por errores que haya cometido, el 'clic' de 2017 fue definitivo. Este Dovizioso tiene poco que ver con el anterior a finales de 2016. La gran GP18 ayuda, pero su frialdad en momentos críticos de las carreras se mantiene. Se ha convertido en un hueso en los mano a mano. Quién lo iba a decir, pues en otra época padecía mucho.

Claro que la pelea con Jorge le tenía que motivar. Hasta Márquez lo veía claro. "La pelea era bonita entre Dovi y Jorge. Se veía que era más de corazón que de cabeza. Era una pelea de corazón total", lanzó tirando con bala, como casi siempre.

El método de Lorenzo, aunque le pese a Dovi, también funciona con Ducati. Frente a lo que hace habitualmente, el pentacampeón, esta vez, no salió como un rayo y tiró a tope desde la primera curva. Tuvo paciencia. Renunció a su explosividad en la arrancada y las vueltas iniciales. Todo por no degradar el neumático y poder atacar al final. Como así sucedió. "Ha sido una decisión mía, como siempre. Arrepentido no estoy porque ha salido bien. Si hubiese tirado desde el principio, teniendo los problemas que tenía con el neumático delantero y trasero, no habría hecho 1:56.6 en la última vuelta. No es mi estilo, tener la pista libre me hace pilotar más fluido, pero a veces hay que hacerlo", decía el mallorquín, que marcó el giro más veloz de todos en esa última vuelta, aunque Dovi hizo el segundo mejor de todos también en ese segmento.

Por cierto, que según confesaron a MARCA desde Ducati, ellos ya le sugirieron esa estrategia diferente desde el sábado. Y Lorenzo supo escuchar.

Jorge, eso sí, mandó un recado a su vecino de box. "Todo está bien. Hay respeto mutuo, lo único que él en determinadas situaciones, cuando yo empezaba a sacar la cabeza, me atacaba y yo pues dije lo que dije y a partir de ahí si él no dice nada negativo de mí, todo está bien. No hay guerra en Ducati, como se ha publicado. Cada uno hace su camino y si no me pellizca, si no hay declaraciones fuera de la pista, no pasa nada", lanzó. El balear fue a felicitar a Dovi en el parque cerrado y en el podio. Andrea, algo más frío -porque él es así- le devolvió la felicitación. Sus métodos son compatibles. Son maduros, con calidad y armas para hacerlo. Sólo sus errores al comienzo del año los alejan del título.